viernes, 14 de septiembre de 2018

                     Andragogía:
Cuando hablamos de educación es común referirnos o pensar automáticamente en la educación formal, aquella que transcurre desde los primeros años de vida y va como un proceso constructivo y a la vez secuencial.
Por otro lado está la educación dirigida a las personas adultas que se constituye como una población con características  muy especiales, sobre todo con intereses muy particulares, que no deben confundirse con los de los niños y  jóvenes, considerando que el adulto pertenece al mundo social que crean los patrones y los modelos de aprender y del saber.
A pesar de saber de la importancia de la educación de adultos y a lo largo de la vida es poco el tiempo de experiencias que se tiene  con la educación en esta población.
La educación de adultos es el tipo de educación para personas adultas que por alguna razón no completaron o abandonaron la escuela formal. También se puede aplicar a otros terrenos educativos, el de la formación permanente y continuada y porque no decirlo al nivel universitario.
A nivel internacional el fomento de la educación de adultos se promovió tras finalizar la segunda guerra mundial con  el impulso que la UNESCO dio y desde finales de los años 70´ se incorporó a las premisas del Estado.
Para la década de los setenta se considera la tendencia de la Educación Popular, de la cual se esperaba ser un arma de lucha para los más desfavorecidos.
En el caso de las Escuelas de Adultos institucionales, en donde se incluye la educación universitaria, el objetivo principal es superar las desigualdades sociales y favorecer la inclusión integral de las personas sin títulos académicos o sin información en campos nuevos.
Para lo anterior se requiere de un cambio de práctica docente, tanto en la enseñanza como en el aprendizaje del adulto y los ambientes deben ser más atractivos. Todo esto se puede dar cuando hay disposición del adulto y sobre todo cuando está motivado con un aprendizaje que les ayude a resolver sus problemas y genere beneficios internos y externos.
El adulto, como sujeto de la educación, quien acepta o rechaza, decide basado en su propia experiencia e intereses la educación a recibir, con todos los altibajos que implica el transcurrir cambiante y complejo de la vida del ser humano.

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